Bert Hellinger es el creador de las Constelaciones Familiares.
Filósofo, teólogo y pedagogo alemán fue durante 16 años misionero de
una orden católica en Sudáfrica. Posteriormente se forma en Psicoanálisis, Dinámica de Grupo, Terapia Primaria e Hipnoterapia. Trata también con la Terapia Gestalt y la PNL. De su trabajo con Análisis Transaccional extrae una visión multigeneracional en el acercamiento a los problemas y eso le lleva a la Terapia Sistémica. Al profundizar descubre los sistemas de compensación que utilizan los sistemas familiares y desarrolla lo que llamó Órdenes del Amor.
Definición de las constelaciones
Dede nuestro nacimiento, tod@s formamos parte de un sistema familiar y estamos ligados por profundos lazos de amor y lealtad, lo reconozcamos o no. A este sistema pertenecen nuestros padres, herman@s, cónyuges, hij@s, las generaciones pasadas y las personas que de alguna forma se han visto implicadas en el destino de nuestra familia.
Estas implicaciones pueden manifestarse como transtornos físicos, psíquicos, en la dificultad de encontrar pareja, en el trabajo, en un comportamiento conflictivo con algún miembro del sistema familiar,...
Ante una circunstancia, situación, personas, familia, tenemos una imagen, unos pensamientos, sentimientos, que tienen sus efectos. En un problema hay, posiblemente, un desorden (consciente o inconsciente) que lo esta originando.
LAS CONSTELACIONES FAMILIARES permiten descubrir las dinámicas ocultas e implicaciones sistémicas, restablecer el orden familiar, de trabajo, de pareja, de relaciones, etc., fácilmente y cambiar esa imagen y la comprensión del problema. La nueva imagen obra sus efectos positivos, da alivio e integración, no sñolo para la persona que constela sino también para todas las pesonas implicadas. Se reatablece el respeto y aparecen soluciones que hacen fluir el amor para el bienestar de todos los miembros de la familia.
CON LAS CONSTELACIONES SE PUEDEN TRATAR HASTA CUATRO GENERACIONES Y CORTAR LA HERENCIA NEGATIVA.
Los problemas o situaciones pueden tener su origen en generaciones anteriores. A veces, la lealtad hacia un ser querido, fallecido o no, desencadena en conflictos. Se destaca la importancia de las personas excluidas.
Como si entrara en un túnel del tiempo, se vuelve la vista hacia el legado de los ancestros, ese que en ocasiones se conoce a medias o, simplemente, se ignora. El mismo que hereda a las generaciones años de incertidumbre, dolor, inestabilidad económica o un “no sé qué”.
A veces, se deja atrás el recuerdo de quienes partieron, de los enfermos o de alguien que se comportó como rebelde en el seno familiar. Ellos son los excluidos en forma consciente, pero tan presentes en el interior de cada ser.